Ojo seco, un síndrome que no debes subestimar
El síndrome del ojo seco constituye uno de los problemas oftalmológicos más frecuentes a nivel mundial. Esta condición multifactorial y crónica afecta la superficie ocular de diversas maneras, desde molestias y alteraciones visuales hasta complicaciones más severas como lesiones en la córnea y la conjuntiva, que pueden comprometer seriamente la visión.
La lágrima desempeña un papel fundamental en la salud ocular al nutrir la córnea, mantenerla lubricada y protegerla gracias a sus propiedades antibacterianas. Esta película lagrimal, junto con la córnea y el cristalino, forma parte de los “lentes naturales” del ojo, subrayando su importancia en la evaluación previa a las cirugías oculares.
El ojo seco surge principalmente por una disminución en la producción de lágrima (déficit acuoso) o por una calidad deficiente que favorece su evaporación, debido a la disfunción de las glándulas de Meibomio. Estas glándulas, ubicadas en el párpado, secretan un aceite que evita la evaporación precoz de la lágrima. Cuando no funcionan correctamente, pueden obstruirse, causando inflamación en los bordes del párpado, chalazión y síntomas de ojo seco.
Los síntomas del ojo seco incluyen ardor, sensación de arenilla, picazón, ojo rojo, visión borrosa intermitente (especialmente al leer), sensibilidad a la luz, lagrimeo excesivo, dificultad para usar lentes de contacto y sensación de cansancio ocular.
Las causas y factores de riesgo para padecer ojo seco son variadas e incluyen:
- Edad avanzada (aunque cada vez más frecuente en niños y jóvenes)
- Cambios hormonales como el embarazo o la menopausia
- Factores ambientales (aires acondicionados, pantallas)
- Enfermedades autoinmunes
- Efectos secundarios de medicamentos
- Uso de lentes de contacto
- Cirugías oculares previas
El diagnóstico preciso es fundamental para un tratamiento efectivo. En Círculo Láser, cada paciente es evaluado de manera individualizada utilizando tecnología avanzada como el equipo Keratograph, que permite una evaluación detallada de la superficie ocular, guiando así el tratamiento y seguimiento personalizado.
El tratamiento varía según la causa y las necesidades del paciente, pudiendo incluir lágrimas artificiales, geles oculares, corticoides o inmunomoduladores tópicos para controlar la inflamación. Con frecuencia es necesario indicar procedimientos físicos para mejorar la calidad de la lágrima como la microexfoliación de pestañas (Blephex), la luz pulsada de alta intensidad (IPL) o la colocación de punctum plugs.
La IPL, es un tratamiento innovador para el síndrome de ojo seco que estimula el buen funcionamiento de las glándulas de Meibomio, mejorando así la calidad de la lágrima y aliviando los síntomas del ojo seco. Es un procedimiento breve, indoloro, que se realiza en el consultorio.
En Círculo Láser somos líderes en el diagnóstico y tratamiento del ojo seco, ofreciendo soluciones efectivas y adaptadas a las necesidades individuales de cada paciente.
Dra. Magdalena Fornella
Especialista en Superficie Ocular
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Oftalmología